

Un review por todo lo que últimamente vi, leí o escuché. Opiniones como las de cualquiera.



Hay hazañas tan sorprendentes como indispensables. Una de ellas es demostrar que podemos lamernos el codo, o quizás hipnotizar pollos, pero ninguna es mayor que pasar a la historia como el grupo de rock de máxima influencia que haya existido. The Velvet Underground lo consiguió en sus breves cuatro años de carrera, haciéndose del eterno y significativo mote de “Los Beatles del rock alternativo”, o el que me agrada más, “Los Rolling Stones del psicópata”.
Es muy probable que, a pesar de la grandilocuente afirmación anterior, a cuarenta años de su debut discográfico, el sólido y experimental sonido de los Velvet siga siendo un gusto adquirido, y ellos poco menos que una banda “de culto”. Es más, incluso hoy, su música adelantada a su época sigue representando una veta infinita de aprendizaje para cuanta persona se interese en ella. La superlativa discografía del grupo, y muy en particular "The Velvet Underground & Nico" , representa pues una escisión artística sin precedentes en la historia de la música popular.
Descubrir a la Velvet es una experiencia iniciática poderosísima, definitoria. Inmediatamente amaremos o detestaremos la particularidad de su música, nos conectaremos con el sarcasmo nihilista de las letras o santiguaremos ante las referencias pecaminosas; no hay lugar para la indiferencia o la reacción medrosa. Cuando los escuché por primera vez yo me sentí como DeDe Ramone frente a un set de laboratorio de química - sucede en el vídeo de "Rock'n'Roll Highschool" - había quedado completamente estupefacto. Un completo troglodita frente a avanzado material quirúrgico.
El aburrimiento es fascinante
Si 1966 abonó el terreno para resultados musicales sin precedentes - y bien sabemos que el 67 fue un año maravilloso – se puede asegurar que The Velvet Underground no fue parte de ese proceso de acumulación creativa (que desencadenó la psicodelia y el Verano del Amor, tras intentar posicionar la música pop como expresión artística válida).
Los Velvet se debían, por el contrario, a una escena vinculada a LaMonte Young, el minimalismo, Ornette Coleman y el arte pop. Mientras en la Costa Este la ideología hippie se propagaba fomentando la idea de una armonía universal renovadora, que se expandía bajo el sol en una ciudad transformada en gigantesco hervidero comunal, los mugrientos callejones metropolitanos de la otra costa atestiguaban promiscuos encuentros con travestís o enterraban a pseudo-bohemios acabados por el precio de ser hip. Solamente una ciudad así, la Nueva York de mediados los sesenta, pudo gestar a los Velvet Underground.
Fueron 75 dólares los que acercaron a Velvet Undergound (V.U.) y Andy Warhol. Ese era el sueldo que recibía la banda por animar las veladas en el "Café Bizarre", donde éste escuchó por primera vez al grupo, a instancias de su asistente personal y "starlet" particular, Gerard Malanga, quien terminaría como bailarín ocasional en las futuras tocadas de la Velvet. Warhol había deseado formar una banda de rock vanguardista durante mucho tiempo; los cuatro desarrapados ruidosos a los que conoció esa noche serían lo más cerca que estaría de lograr su objetivo.
"All tomorrow's parties"
El rol de Warhol en el lanzamiento de la banda ha sido motivo de perman
ente controversia. Ni siquiera los propios miembros de la banda acuerdan su real relevancia. John Cale, a quien Warhol considerara como el más creativo del grupo, lo ve como un catalizador; Lou Reed, quizás el más cercano a Warhol, minimiza su importancia y lo tiene como un mero firmante de cheques de financiamiento, Nico, actriz teutona cuya incorporación forzara Warhol como totem carismático, no escatima elogios para el “Midas” que ella encuentra en el artista neoyorquino, etc.
En realidad Warhol al menos permitió a los Velvet la suficiente libertad creativa para explorar las fronteras artísticas que desearan, fundiendo con sutil perfección el rock y el arte de vanguardia. Su caché atrajo la suficiente atención para que la V.U. pudiese proseguir su carrera – absolutamente anticomercial y por ello un caramelo envenenado para cualquier casa discográfica – sin ceder en sus pretensiones artísticas. Eso, y proveer todo el dinero solicitado, le valieron el título de productor del disco, una condescendencia nominal, al haberle correspondido realmente tal tarea al habilidoso Tom Wilson.
Fogueados en el evento multimedia "Exploding Plastic Inevitable", llevado a cabo en "The Factory" durante el 66 y parte del 67, la actitud “warholita” marcó decididamente la primera etapa del grupo, que ya tenía listos temas como "Heroin", "I'm waiting for the man" o "Venus in furs", antes de conocer a Warhol, aunque innegablemente otras canciones se deben en gran medida a esos jams multimedia en los que participaba la banda bajo tutela de Warhol. A saber "European Son", "All tomorrwo's parties" y buena parte del material del segundo disco del grupo surgió en estas sesiones.
Entre esto y diseñar el arte de tapa (la banana que encabeza este artículo y adorna la tapa del álbum, y que al seguir la incitación de "Pele lentamente y observe" descubría, bajo una pegatina, un consolador rosa imitando en su forma a la fruta), Andy Warhol había hecho suficiente para ser considerado como el eterno Svengali del grupo.
La distorsionada sinfonía de una era que terminó sin haber comenzado
"The Velvet Underground & Nico" es fácilmente uno de los discos debut más perfectos que se hayan logrado. Y no solamente por su consistencia, o su capacidad de quebrar barreras de las que probablemente antes ni se tenía noticia, si no por la relevancia que adquiere al no pertenecer a época o género alguno.
De hecho, cualquier categorización le queda muy corta a éste disco. Ci
ertamente tiene demasiado de “art rock” para calzar en el actual molde del garage rock, escena de la que surge evidentemente; pero la capacidad de Lou Reed y Sterling Morrison para despojar la guitarra rock de la construcción melódica típica hasta entonces (eminentemente bluesera), de explotar el noise, la distorsión y el feedback para armar drones profundos e hipnóticos, provee el mapa de ruta para cualquier vanguardista (o punk) posterior.
Me explico, Brian Eno decía que originalmente apenas unos cientos de personas escucharon los discos de la V.U., pero que cada una de esas personas había formado su propia banda. Y esto prueba ser cierto, al encontrar grupos que, hasta nuestros días, reconocen la influencia de la banda. Hablamos de geniales artistas, tan distintos como David Bowie, Television, Nick Cave, Roxy Music, Los Tres, The Stooges, Wire, Joy Division, D.N.A., Yo La Tengo, Talking Heads, Nirvana, The Jesus & Mary Chain… la lista sería interminable.
El sonido de la banda, libre de fisuras, incorporó sobre la base de "garage”, la disonancia de la viola de John Cale - músico con entrenamiento clásico y experiencia en orquestas y ensambles vanguardistas - , la tribal percusión de la batería de Tucker – que tocaba de pie y con mazos, no baquetas – y alimentó así una estructura en la que se colaban guitarras emulando turbinas de avión, o relamiendo los acordes de un R&B tradicional, deconstruido por pianos preparados al estilo Cage (¡Colgando clips en las cuerdas para alterar su sonido!), o forzando la siniestra belleza vocal de Nico en la mezcla.
Estaba claro que la apuesta era demasiado alta para limitarse a un estrecho “culto” de seguidores. Todo lo que bandas subidas al tren de los Beatles – o de la psicodelia – se empeñaban por hacer pasar como “artístico” o “maduro”, los V.U. se permitían demostrar seguía siendo tan insulso como un viejo twist.
"Foggy Notion"
Si en lo musical la banda estaba a abismal distancia de sus contemporáneas – ni siquiera los Fugs, Godz, o Monks se les podían comparar – fueron sus letras las que marcaron un cambio actitudinal y filosófico que anticipaba las siguientes décadas. Esto no ha sido del todo evidente, pues es todavía difícil discernir hasta donde llega realmente esta separación, dado que la desatención de los primeros días de la banda, y la polémica levantadas por las aristas más evidentes en la elección temática de las composiciones (sadomasoquismo, heroina, violencia callejera) oscureció la verdadera trascendencia de estas.
Desembarazándose del realismo social folkie y del optimismo del flower power, ambos igualmente ingenuos, Lou Reed se alejó en sus composiciones de la paradigmática verborrea Dylaniana y evocó una dantesca visión lírica, en la que el Marques de Sade compartía con yonkis, cafizos y socialités sadomasoquistas. El desarrollo textual, casi expresionista en el manejo de texturas de contradictoria belleza, apelaba a una indiferencia pragmática, cínica, que sería futura insignia del punk y precursora de la desafección posmoderna. Todo esto arrancó, casi con total seguridad lo afirmamos, con esta banda.
¿Es la V.U. el equivalente rock del pop-art? Con todo lo que implica, es muy probable que sí. Más aún, la importancia semiótica del grupo y éste disco pueden hacernos pensar que ellos son el símil musical de Freud, Nitzsche, Sartre y Foucault, metidos en un mismo e improbable cóctel.
La V.U. todavía tendría tiempo para múltiples transformaciones luego de su inconmensurable debut – parieron tanto al proto-punk como al post-punk, según los entendidos - y continuaría abriendo la senda a un futuro completamente antipódico al que propugnaba el sonido californiano. Les quedaban 3 años de carrera, pero después de este disco ya nada sería igual para el rock. Se dice que nadie escuchó realmente a Velvet Underground hasta pasados los ochenta, y puede ser verdad. Solamente algo quedaba muy claro ya hace cuatro décadas, The Velvet Underground tendría mucho más que los warholianos quince minutos de fama.

Contextualizando el nutritivo "The Velvet Underground & Nico", lo invitamos a escuchar el disco completo aquí. Escuche un acercamiento documental a la banda y sus primeros días en "El Ritual de la Banana" (el podcast), o descubra temas inéditos, grabaciones en vivo o los primeros registros del grupo como parte de los happenings warholianos aquí. Mucho material adicional más (vídeos documentales, textos de apoyo, enlaces, descargas, etc.) en "La Música Que Escuchan Todos".

Precisamente ahí nació la banda, cuando Reed y Cale comenzaron a acariciar la idea de un nuevo grupo, moldeado bajo sus vanguardistas preferencias musicales. Para ello decidieron invitar a Morrison y Angus McLise, un baterista amigo suyo, para conformar el nuevo proyecto. La primera formación tuvo a Lou Reed como compositor, vocalista y primera guitarra, Sterling Morrison se encargó de la guitarra rítmica, John Cale del bajo y viola eléctrica, sumándose en teclados y también algunos coros, y Angus McLise en la batería. Esta primera alineación llevaría el nombre de The Warlocks.
conciertos en pequeños boliches. McLise se rehusó a tocar, afirmando que “recibir dinero a cambio de arte es venderse”, retirándose inmediatamente del grupo. El puesto vacante iba a ser ocupado por Mauren ‘Moe’ Tucker, hermana del sujeto que había hallado el libro de Leigh, y completa neófita musical. Con la nueva incorporación la banda cumpliría un par de conciertos en el Café Bizarre. Ahí iban a ser descubiertos por Andy Warhol, quien quedó de inmediato fascinado.
Luego de una desastrosa gira por California, el grupo grabó en menos de una semana el material correspondiente a su primer disco. La banda se resistió a que Nico participara en la grabación cuanto pudo, pero acabó por ceder. En el 67, tras una dilatada espera, presentaban su primer álbum, titulado The Velvet Underground & Nico. El disco fue duramente criticado por el crudo sonido y el contenido de las letras, sin conseguir apelar siquiera a los críticos de rock, engolosinados por la psicodelia.
otar en el sonido una progresión más marcada hacia el noise rock (o lo que dos décadas después iba a conocerse como no wave), que lograba Cale con la disonancia de sus cuerdas y la atonalidad aplicada por avanzados amplificadores y efectos de distorsión, características típicas de un discípulo confeso de John Cage. Además, éste disco es considerado como el más oscuro de toda la discografía de la banda, por cuanto en las letras habitan tenebrosos personajes, que viven la crudeza de las calles, el dolor de la adicción a las drogas, y la desesperación ante la muerte. Un disco plagado de “anti-belleza autoconciente” sentenciaba John Cale.
En efecto, acicateado por el nulo reconocimiento obtenido y las rencillas internas, a finales del 68, Reed le planteó a la banda una situación de “O él o yo”. El resto del grupo (Sterling Morrison y Moe Tucker) debía decidir con quién continuar. Al final Reed ganó la pulseta y Cale fue despedido del grupo.
postrimerías. De esta etapa proviene la canción Sweet Jane, inscrita como una de las mejores de los últimos 50 años, pero que tiene demasiado poco que ver con Sister Ray, estandarte del primer sonido de la banda, y contracara paradigmática del brillo pop de esta su nueva encarnación, seguramente la más cercana al “éxito popular” que tendría la Velvet.


Tomado de un bootleg hecho de una performance en el museo Warhol, del día 3 de Enero de 1966, la banda apenas había conocido al artista pop y ya tocaba de manera regular en casi todos los eventos de “The Factory”, como en diversas fiestas organizadas por/para Andy Warhol.
por Reed, otras en las que participaba más directamente. Es más, el primer registro fonográfico suyo data de cuando sólo contaba 15 años; pero las más relevantes de estas efímeras cintas, pertenecen al germen de lo que sería V.U. De sus años en “Pickwick Records”, ya The Beachnuts, The Roughnecks y The Primitives podían considerarse en esta vena, en ciertos casos por afanes artísticos, en otros por la participación de Sterling Morrison, Angus McLise o John Cale en las mismas.
5. “Andy’s R&B”
También parte del jam en el “Warhol Museum”, este tema en particular permite corroborar las influencias de los miembros de la banda. Y si esta canción es una suerte de Rythm and Blues clásico, el mismo disco permite escuchar un rockabilly, rocanroles tradicionales, blueses ralentizados o relamidas propias del “surf rock” entrelazadas a experimentos disonantes o escapadas atonales. Simplemente, sorprendente.
Otra prueba de que, para deconstruir algo, primero hay que conocer su mecánica operativa, su lenguaje y semántica de la manera más minuciosa posible.
6. “Femme Fatale”
Nuevamente del acetato de Norman Dolph, escuchamos una mezcla “alternativa” de este himno interpretado por Nico.
John Cale recordaría que, en reconstrucción durante la apresurada grabación de este material, los estudios Scepter parecían, con tantos huecos y escombros, un escenario post apocalíptico. Algo bastante apropiado para la atmósfera musical y la actitud de la banda.
Andy Warhol había alquilado los estudios por cuatro días, y durante ese tiempo se grabó el disco, con Tom Wilson haciendo de productor y John Licata fungiendo de ingeniero. Se mezclaría y cortaría el material definitivo en los estudios Columbia, de donde el acetato sería devuelto a Licata con una nota en la que, declinando la oferta de publicar el disco, se leía “¿Crees que estamos jodidamente dementes?”.
El acetato regresaría luego a manos de John Cale o Andy Warhol, esto no se recuerda con precisión, para luego perderse por décadas; hasta su reciente reaparición en un mercado de pulgas. Antes, Maureen Tucker haría una copia, de baja calidad sonora, del acetato. Esta versión ha trascendido en un bootleg japonés, de donde obtuvimos el tema “Femme Fatale”.
7. “It was a pleasure then”
Nico ya se había acoplado perfectamente a la banda y aquí encontram
os un tema inédito, recuperado de una grabación “en vivo”, en la que la alemana se desempeñaba como chanteuse sofisticada, una “Dietrich más cool, para una generación más cool”.
Sorprende el aire decididamente psicodélico de la pieza, casi un raga mántrico – no habían sido antes tan explícitos en tal sentido los Velvet, que sí acusaban influencias orientales (escúchese la sinuosa sensualidad macabra sugerida por simples texturas exóticas en “Venus in Furs”) pero no en la forma de, digamos, Jefferson Airplane – y esta canción, que me suena a mi muy sólida y agradable, prueba también que, con su estilo tan particular, Nico no era una inútil.
Tomado de “Chelsea Girl”, primer disco de Nico como solista, lanzado también en 1967, y que contenía una gran cantidad de “descartes” de la Velvet y hasta una composición Dylaniana; vale la pena rescatarlo por cuanto se lo considera como un adecuado material de compañía para el disco original, profundamente distinto en tonos y desarrollo musical.
8. “Guess I’m falling in love”
Un tema “inédito” de la Velvet, tomado del disco - bootleg más bien - “Caught between the twisted stars”, nos acerca a la energía que tenía la banda en vivo, durante el periodo que va de 1966 a finales de 1967.
Es importante observar que la naturaleza más directa del tema, de rock guitarrero, comenzaba a mostrar la dirección que quería darle Reed a la banda; muy distinta a lo que tenía en mente John Cale, más experimental en sus propuestas. Se sostiene que esta fue, junto a la frustración resultante de la imposibilidad de alcanzar reconocimiento popular, una de las principales razones por las que el galés fue despedido del grupo.
Este tema fue grabado en “The Gymnasium” – sí, un gimnasio de verdad, con máquinas, pesas, tipos musculosos y todo (no se detuvo el ejercicio físico mientras tocaba la banda, wow) – en uno de dos conciertos realizados en Abril de 1967.
9. “There is no reason”
Una demo del tema “The is no reason”, proviniente de 1967 y que encaja en el periodo entre el “The Velvet Underground & Nico” y el “White Light/White Heat”.
Tomado del disco 3 de la fabulosa caja “Peel Slowly and See”, que compila muchísimo material “inédito” de la banda, como también sus cuatro discos de estudio “canónicos” y es una compra obligada.
10. “Booker T.”
En la segunda versión del happening “Exploding Plastic In
evitable”, con Lou Reed enfermo de hepatitis – imaginamos que se la contagió por el uso promiscuo de jenringuillas para la heroína, dado que a pesar de sus composiciones, Reed es más un voyeurista que un ardiente sexópata fáctico – este registro de 1967 es particularmente peculiar por varios motivos.
Titulada en honor al músico Booker T., este jam instrumental derivaría en “The Gift”, tema registrado en estudio para el siguiente álbum de la banda. Pero más interesante resulta comprobar quién fue el reemplazante de Reed. Con Cale en el órgano y voces principales, los Velvet recurrieron a su viejo baterista, Angus McLise, para completar la alineación en estos conciertos.
Son estas las únicas grabaciones en las que llegaría a participar el baterista “original”, que se había alejado del grupo “asqueado por su comercialismo”, pero que ante la inminente “fama” de sus ex compañeros estaba ansioso por reingresar. Ya repuesto de la enfermedad que lo aquejaba, Reed prohibió terminantemente aquello.
Este tema ha sido tomado del tercer CD de la caja “Peel Slowly and See”.
Otra de las demos de Reed, en las que ya se encuentran trazos de sus, mucho posteriores, trabajos solistas.12. “Black Angel’s Death Song”
El Club Bataclan de Paris sería testigo de la primera “reunión” de The Velvet Underground. En 1972, a poco menos de 4 años de la agria ruptura entre Lou Reed y John Cale, algo más de 5 de la no menos amistosa salida de Nico, y a cerca de un año desde la disolución definitiva del grupo (aunque desde 1970 se trataba de la polémica encarnación post Reed, todavía activa a cargo de Doug Yule).
Nico también participó de este re-encuentro, que demostró
que la química seguía perfectamente intacta. A lo largo de los años el grupo en pleno volvería a reunirse en unas cuantas ocasiones (más notablemente en 1993, para una gira Europea), pero aprovechamos esta ocasión para presentar, de esta primera experiencia, “Black Angel’s Death Song”, la que pensamos es el punto más alto del concierto, altamente recomendable, y que fue transmitido por la TV francesa en vivo; Un lujo que recuperamos gracias al You Tube. Atención especial a la viola “normal” de Cale y a la melodiosa lectura guitarrera de Reed, una belleza.
Canción extraída del disco “Le Bataclan ‘72”, recién editado, tras años de bootlegging indiscriminado, en el 2004. El disco incluye, además de un puñado de clásicos de la Velvet, temas solistas de los tres ex compañeros.
No olvidamos a Nico en este breve periplo por las revisitas solistas al viejo material velvetero. Lou Reed regrabó muchos temas que habían quedado en demos o que terminaron siendo dejados de lado durante su etapa en V.U. John Cale lo hizo también en alguna ocasión, como los demás miembros del grupo (ya solistas); pero el más peculiar de todos estos esfuerzos le corresponde a Nico.14. “Loop”
Como despedida va lo que hizo la Velvet en el estudio en el ínteri
n de preparar su segundo disco. Bueno, en realidad se trata de un tema realizado por Cale en solitario, pero bajo el nombre de V.U.
En una colaboración con la Revista “Aspen”, el galés grabó un loop de ruidos y drones, de feedback y disonancia, que se adelantó por décadas a la música industrial y a la “supuesta” originalidad del “Metal Machine Music”, de Lou Reed. Otro motivo para acrecentar la envidia del compositor, guitarrista y cantante judío.
El tema se presentó en un flexidisc a finales del 66, en el que se encontraba el tema titulado “Loop”, que aquí les presentamos.