viernes, marzo 03, 2006

HONESTIDAD BRUTAL


Lanzado en 1999, pero dentro, el tiempo se detiene. Los versos poéticos, los distintos tipos y géneros musicales crean una atmósfera perfecta. Donde se olvida el vivir y se abren una y otra vez las heridas del corazón. Empieza un baile, lleno de rock and roll argentino, milongas, rancheras y tangos malditos. Donde el Cantante nos llena el alma de música, sin pretensiones, pero con el corazón, lleno de amores olvidados, tabaco y el vino, sangre que fluye por las venas de este poeta, que ocupa el espacio que cada uno guarda en su alma y corazón, espacio que es llenado por toda clase de música, para el olvido, para recordar plaza Francia, para saber sufrir y después amar, donde el nido quedó vacío. Pero queda el olor suyo en las sábanas, y un cabello que se ocultó en la almohada. Canción que tiene frío del último recuerdo, y el recuerdo de un amor.

"Es Inmoral sentirse mal por haber querido tanto / Debería estar prohibido haber vivido sin haber amado."

Encontrándome sin palabras para describir la magia lírica y musical de el Cantante. Quiero compartir una carta que se publico en la Rolling Stone de Enero del 2006. Espero que el autor no se moleste, este es un homenaje a él. La carta define todo sobre Calamaro.



Sencillamente Calamaro

Nicolas Elena

"Calamaro, tres whiskies, diez canciones y la
perfecta compañía de una mujer desnuda,
jadeando, a punto de llorar. Con placer, sin tristeza.
armónicamente iluminada.

Calamaro, el veneno, seis canciones y el fuerte
sol de enero que prende fuego a la arena gruesa de la
costa de Rocha acompasando el va y viene del
atlántico. Ensueño hipnótico.

Calamaro, las malditas despedidas, mil
canciones y la ausente presencia de lo que fue el
amor, la mirada del adiós y el enigma de lo que
vendrá,. La libertad.

Calamaro, la devoción creativa al servicio de la
humanidad en un viaje de ida y vuelta a la Luna; el
poeta maldito y el Cantante, el adicto y el
enamorado, Madrid y Buenos Aires, las heridas, las
cicatrices, clonazepán, circo y todo lo demás
también. Cómo poder cuetionarlo, cómo poder no
querer el tango, el rock and roll y el flamenco, las
rancheras y milongas, los blues, los brindis, las
copas rotas. Cómo no atreverse a brindar respeto a
la banda sonora de nuestras vidas, Gracias Andrés."

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