
No viene en enciclopedias, ni se descubre en aulas o trincheras. Monty Python, en su “canto del cisne” cinematográfico, “The Meaning of Life”, trae las usuales dosis de humor gamberro, travestismo, sátira cockney, elucubraciones existenciales y chistes falogocéntricos, sin perder calidad.
Entre carcajadas, es sencillo descubrir - en números musicales dedicados a la sacralizad de toda esperma - porque a los Python sólo les tomó 90 minutos arruinar lo que a Dios le costó 6 días crear.
Y bueno, no encontré al pez, ni me cambió la vida verla, pero ya sé que al cielo no quiero ir; Tony Bennett está allí.
